El actor, imitador y comediante Martín Bossi llegó a San Miguel de Tucumán como uno de los protagonistas de “La cena de los tontos”, la comedia que se presentó ayer y que volverá a escena hoy, desde las 21, en el teatro Mercedes Sosa (San Martín 479). Comparte elenco con Gustavo Bermúdez y Laura Fernández, en una comedia premiada con los premios marplatenses Estrella de Mar.
En una charla con los periodistas Carolina Servetto y Guillermo Monti para Conexión Play, el ciclo de LGPlay, Bossi contó que, cuando visita una ciudad como esta, no le gusta hablar del “interior del país”. Indicó que prefiere hablar de grandes ciudades, y entre ellas ubicó a Tucumán, Córdoba, Rosario y, un poco, Mendoza. “Me parece que es una visión bastante omnipotente. Si estoy en Buenos Aires, el interior del país tal vez sean otras ciudades; si estoy en Tucumán, el interior del país es Buenos Aires”, sostuvo. Y añadió: “Cuando estoy en Tucumán recuerdo a qué país pertenezco, de dónde vengo. Todavía ustedes mantienen un poquito de la tradición”. Y destacó que, por el contrario, Buenos Aires quedó más expuesta a la influencia foránea, incluso en el habla. “Lamentablemente, a veces desconozco el lugar donde vivo: hablamos casi en inglés. Delivery, pool party, estoy hype, lloro por la night, brother”, ejemplificó.
El actor fue más allá del idioma. “Hemos perdido las especificidades. La idea de la globalización es que todos seamos iguales: una música para todos, un idioma para todos sale más barato. Un país que no recuerda de dónde viene no es un país libre. Y a eso se está apuntando, a sacarnos las especificidades”, sentenció.
Obra
Bossi contó que “La cena de los tontos” lleva dos años en cartel y que ya reunió a 280.000 espectadores. Dijo que la vio en 2008, en la versión con Guillermo Francella y Adrián Suar, cuando tenía 29 o 30 años. “Recuerdo que la gente se pegaba la cabeza contra las butacas de la risa”, recordó.
Teatro: bajan de cartel las obras “Mi padre” y “Basural 405”Hace dos años aceptó hacerla. “Me pareció un buen desafío: recorrer un poquito la comedia pura, sin música, sin show”, explicó. El actor contó que la historia gira en torno de Pablo Barrantes (Bermúdez), que se reúne cada mes con sus amigos para una cena en la que deben llevar a la persona más tonta que encuentren; el ganador se lleva un viaje a Brasil. Para ese lugar, dijo, el personaje interpretado por Bermúdez convoca a Francisco Piñón, un hombre que hace artesanías con fósforos, papel que ejecuta él. “Quién va a ser el boludo, obvio; ni casting hice, derecho al papel”, bromeó.
Agregó que la pureza de Piñón contrasta con la mentira y el poder de Barrantes, y que los intentos de aquel por ayudarlo con la novia y con la amante terminan metiendo a Bermúdez en un enredo. “Yo no puedo creer lo que pasa en los teatros cuando la hacemos; es un delirio total. Estoy muy contento con esta obra, que es hermosa”, aseguró.
LA GACETA le preguntó qué parte de su persona le pone al rol protagónico, para diferenciarlo de los pesos pesados que en diversos países y plataformas personificaron ese mismo papel. “Nada. Creo que cada actor tiene su interpretación de las cuestiones. Vi cuánto de boludo hay en mí, cuánto de pureza hay en mí, y lo puse. No tiene nada que ver con lo que hizo nadie antes. No sé si está mejor o peor, no importa. Es una interpretación muy personal, de un estilo propio, de haber observado boludos toda la vida y gente inocente, porque, en realidad, el tipo no es boludo: es inocente, es puro”, respondió.
Contó que, en la adaptación, Fernández interpreta dos personajes: la novia y la amante de Barrantes, algo que, según dijo, no se hizo en ninguna otra parte del mundo. Mencionó, además, a Guillermo Arengo y a Esteban Prol como parte del elenco en otros papeles.
Teatro: “‘El Penante’ es un viaje íntimo hacia los rincones de la memoria”Bossi precisó que la gira se acerca a su final: tras Tucumán vendrán Santiago del Estero, Corrientes, Córdoba y Rosario, y la obra se despedirá después de dos años. “Estamos un poquito contentos y un poquito melancólicos por una despedida”, admitió.
Tiempos modernos
¿Cuánta falta hace reírse en tiempos que no son fáciles para la gente?, le preguntó LA GACETA. “No es fácil en el mundo que estamos viviendo. Hoy, hacer reír es un acto de rebeldía, es una gran propuesta”, contestó. A su criterio, esa propuesta se vincula con el carácter analógico del teatro. “Hoy todo se filma: la tele, el streaming, las series, las comidas, las despedidas. Vas a un recital y no escuchás al cantante, la gente se filma cómo escucha al cantante. Y todo es viral ahora. El teatro no: es la única experiencia donde estamos obligados a conectarnos con el de al lado y con una historia”, señaló.
Karina y Rodrigo Tapari se presentarán en la Gran Fiesta de la CiudadSostuvo que, en tiempos de inteligencia artificial, la gente llena los teatros de Buenos Aires y de todo el país porque necesita ver seres humanos actuando. Citó, además, un estudio según el cual las publicidades hechas con IA no se retienen, sino que se rechazan. “Lo que carezca de alma no va a perdurar; por ese lado el teatro está salvo de la IA, no tiene cabida”, planteó.
Al revisar sus 51 años vividos ve una vida que, pese a no haber sido fácil, considera maravillosa. “Si me siento a tomar un café con Dios, le agradecería, porque fue una desmesura tan linda: lo que yo he comido, viajado, lo que he jugado al fútbol, al tenis, lo que he disfrutado del sol, de mis amigos, de los escenarios; lo que he hecho el amor, lo que he desobedecido -en el buen sentido-. Si me tengo que ir mañana... fuerte el aplauso, confieso que he vivido”, afirmó.
Aun así, añoró otros tiempo: “Vengo de un mundo -como decía Fito Páez- donde se leía, se salía a la calle, se miraba a los ojos al otro, se escribía, se cogía, se enamoraba. Esto se transformó en otra cosa. Pero nada de lo que sucede ahora me pertenece; es un estado de enajenación del mundo; las redes, las amenazas de la IA. Con las redes han matado el alma de las personas, han achatado la inspiración bajo un algoritmo que solo quiere empobrecernos para manipularnos”, reprochó.
Septiembre Musical: un ritual de sacrificio que muta en “Las Primaveras”Y frente a todo eso, se planta para resistir: “Sigo cantando, sigo ensayando, sigo haciendo el amor, sigo leyendo... Me encierro en un teatro para divertir a quien me elija”.